lunes, 23 de noviembre de 2015

Antecedentes Históricos.

El terrorismo aparece en el Viejo Testamento de la Biblia, mencionando frecuentes incidentes de asesinato político, incluso asesinatos sistemáticos, en la historia griega y romana. El asesinato de Julio César, por ejemplo, preocupó a los escritores y artistas durante los dos milenios que siguieron. La cuestión de si era permisible el tiranicidio (como el perpetrado por Guillermo Tell, el héroe nacional de las leyendassuizas) mantuvo ocupada a generaciones de teólogos y filósofos.
No hubo unanimidad total, pero la mayoría era de la opinión de que en ciertas condiciones el terrorismo era permisible. Cuando un opresor cruel - un tirano -enemigo de toda la humanidad y en quebranto de la ley de Dios y de la justicia humana, no dejaba a sus víctimas forma alguna de evadir la opresión intolerable, se consideraba el cometido de un acto terrorista "última ratio", la razón final, el último refugio de los oprimidos una vez agotados todos los demás recursos.
Pero los filósofos y los teólogos sabían incluso entonces de que existía el grave peligro de abusar de la doctrina del tiranicidio justificable, que se invocara la "razón final" cuando, en realidad, no había ninguna razón justificable para matar (como en el caso del asesinato del buen rey Enrique IV de Francia) o cuando existían otras maneras de expresar protesta y resistencia.
Mientras tanto, surgieron grupos pequeños que se dedicaban al terrorismo sistemático durante largos períodos de tiempo, como la secta secreta de los Asesinos, una rama de los musulmanes ismailíes, que operó desde el siglo VIII hasta el siglo XIV en lo que es ahora Iraq e Irán, asesinando a gobernadores, prefectos, califas, y un rey cruzado de Jerusalén. Fueron los primeros en utilizar el terrorismo suicida – su arma fue siempre la daga y, debido a que sus víctimas solían estar bien protegidas, no tenían virtualmente probabilidad alguna de salvarse. Hasta el idioma que usaron ha sobrevivido – un combatiente era un "fedayín", un término que se utiliza hasta hoy.
Los Zelotes fueron el movimiento político nacionalista en el Israel del siglo I fundado por Judas el Galileo poco después de nacer Jesús. El nombre, en hebreo , "celar", el celo por Yavé guardado por sus miembros (Números 25:10-11; 1Reyes 19:10).
Su objetivo era una Judea independiente del Imperio Romano mediante la lucha armada tal y como sucedió en la Gran Revuelta Judía del 66-73 durante la cual controlaron Jerusalén hasta que la ciudad fue tomada por los romanos, que destruyeron el Templo, y tres años más tarde ocuparon la fortaleza de Masada, el último refugio zelote, tras el suicidio de sus defensores.

Los zelotes fueron la facción más violenta del judaísmo de su época, enfrentándose frecuentemente a otras facciones como los fariseos o saduceos, a quienes acusaban de tener "celo por el dinero". El vocablo zelota ha pasado a ser sinónimo en varios idiomas de intransigencia o radicalismo militante.
Algunos historiadores los consideran como uno de los primeros grupos terroristas de la historia ya que utilizaban el homicidio de civiles que a su entender colaboraban con el gobierno romano, para disuadir a otros de hacer lo mismo. Dentro del movimiento zelota, una facción radicalizada conocida como los sicarios, se distinguió por su particular virulencia y sectarismo.
Judas el Galileo es mencionado como uno de sus líderes más relevantes y recordado por sus acciones en la época del primer censo en Judea, tal como figura en Hechos 5:37. En el Nuevo Testamento es conocido el capítulo en la que la libertad de Barrabás, quien podría ser un líder zelota preso, es preferida por una muchedumbre a la de Jesús de Nazaret, atestiguando la popularidad de dicho movimiento en su época.
Uno de los discípulos de Jesús, escogido por él como apóstol, provenía posiblemente de este movimiento, pues es designado inequívocamente como Simón el Zelote en Lucas 6:15. Esta traducción que hace Lucas, ????t?? zelotei, contrasta con la trascripción griega ?a?a?a??? kananaion de Marcos y ?a?a?a??? kananaios, de Mateo, que obviamente se refieren al hebreo qanaim o al arameokanán. Se ha especulado en cambio sin ninguna prueba, con que Judas Iscariote era "Judas el sicario". Sin embargo, en "El Testamento en Galilea de Nuestro Señor Jesucristo", evangelio apócrifo etíope, se menciona a Judas como zelota en el capítulo II versículo 12 y se le reconoce como hijo de Simón el cananeo o el Canaíta. El nombre de Iscariote sería nada más un apelativo derivado de ishi-karioth (hombre de la sica), el temible puñal curvo de los sicarios.
El terrorismo continuó activo al final de la Edad Media y hasta los tiempos modernos, si bien en una escala algo menor. Esta fue la época de las grandes guerras, como la Guerra de los treinta años (1618 – 1648) y las Guerras napoleónicas (1799 – 1815). En esos tiempos, cuando muchísima gente perecía o resultaba herida en los campos de batalla, nadie prestaba mucha atención si aquí y allí había alguna violencia terrorista en pequeña escala.


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